Esto se debe a que estas regiones están ubicadas justo al Oeste de la Línea Internacional del Cambio de Fecha, que corre, más o menos, a lo largo del meridiano 180º Oeste (que es el mismo que el 180º Este). Luego a medida que el planeta gira hacia el Este, el Año Nuevo llega a Australia, Papua Guinea, Japón, Indonesia, China, sucesivamente.
Imagen: Carta con la Línea del Cambio de Fecha en el Océano Pacífico, longitud 180° Oeste. U.S. Naval Observatory.
Es como si la orden para cambiar de año estuviese marcada en el cielo, por la estrella Gama Géminis y a medida que los meridianos terrestres pasan bajo ella, se desatan las celebraciones de Año Nuevo.
Ahora los últimos en recibir el Año Nuevo, son los habitantes de Hawai y Alaska, por estar justo al Este de la Línea del Cambio de Fecha.
EL ORIGEN
Esta celebración nace de las fiestas relacionadas con el Solsticio de Invierno de algunos antiguos pueblos europeos. Este momento del año, cuando en el hemisferio norte el Sol llega a su mínima altura sobre el horizonte sur, se daba en medio de una situación de gran tensión y dramatismo para todos quienes vivían en latitudes altas de ese hemisferio.
Progresivamente el Sol, en su movimiento aparente por los cielos de la Tierra, se desplaza hacia el Sur a partir del Solsticio de Verano, que en el hemisferio norte ocurre alrededor del 21 de Junio, apareciendo cada día un poco más al Sur. Los días se van acortando cada vez más, y desde el Equinoccio de Otoño, cerca del 21 de Septiembre, las noches se van haciendo más largas que los días.
Comienza en el norte la estación de invierno, donde todo parece morir, los árboles pierden sus hojas, los animales silvestres se refugian en sus guaridas, comienza a llover y en las latitudes altas a nevar, congelando el paisaje.
Hay lugares de Europa, sobre la latitud 50º que los días de Diciembre duran apenas algunas horas. Aunque el clima es más benigno, en Grecia y Roma, lugares de origen de la cultura occidental, el invierno allí también es crudo.
Afortunadamente, el Sol detiene su peregrinación al Sur y unos 5 días antes del Solsticio de Invierno, parece detenerse, apareciendo, culminando y desapareciendo casi en el mismo lugar por varios días. A partir del 24 de Diciembre el Sol finalmente comienza su retorno al Sur, con lo que los días comienza a alargarse, disminuye el frío, se derrite la nieve, y se anuncia la primavera.
Esto había sido observado, probablemente, por los chamanes y sacerdotes de las antiguas religiones panteistas europeas, que acudían a altares y monumentos especialmente diseñados, como el de Stonehenge en Inglaterra, para ofrecer sacrificios y ceremonias destinados a detener el Sol y convencerlo de regresar a dar calor y vida a estos pueblos ateridos de frío y sumidos en el hambre.
Esto comenzó a tomar especial importancia en los primeros pueblos agrícolas, que dependían de las estaciones para sus trabajos de siembra y cosecha.
Las ceremonias y sacrificios realizados para lograr el regreso del Sol, jamás fallaron y las fechas quedaron marcando los calendarios religiosos de diversas naciones.
- Fiesta Celta de Midwinter (Mitad del Invierno)
- Nacimiento de Mitra y el Shab-e Yalda en Persia
- Saturnales romanas
- Natividad de Cristo
EN AMÉRICA
Se tienen registros que para algunos pueblos originarios de América del Norte, el Solsticio de Invierno era de gran importancia. Según el sitio
Candlegrove, de Teresa Ruano, las ceremonias solsticiales del pueblo Chumash*, duraban varios días, esta nación aborigen ocupó por miles de años la costa de California, antes de la llegada de los europeos.
En el hemisferio sur, el Solsticio de Invierno ocurre en Junio y varios pueblos originarios de América del Sur celebraban fiestas para pedir por la detención y el retorno del Sol, que en este caso se desplaza hacia el Norte.
Hasta nuestros días ha llegado las celebraciones del Wetripantu mapuche y el Inti Raimi de los quechuas y aymaras. Para estos pueblos agrícolas, la fecha marcaba el inicio de un nuevo año.
No sabemos si los antiguos pueblos germanos y celtas de Europa iniciaban su año para el Solsticio, lo que sí quedó bien registrado es que fue el Cónsul y Sumo Pontífice romano Julio César, que en el año 709 Ab Urbe Condita, actual 45 aC, junto con corregir el desordenado calendario que regía en Roma, estableció que el año debía comenzar el 1 de Enero.
Es posible que César haya escogido este día para iniciar el año, debido a su cercanía con el Solsticio de Invierno y a que el mes de Ianuarius hubiese sido dedicado al dios de dos caras Jano, uno de los principales dioses romanos y patrón de los “comienzos”.
* La Nación Chumash, practicaba un juego similar a la “chueca de los mapuches” que llamaban “shinny”.
Efectos de los Solsticios y Equinoccios en la Tierra:
- SOLSTICIO DE JUNIO: La Tierra muestra al Sol el Trópico de Cáncer, latitud 23,44° Norte. Es la noche más larga y el día más corto del año, en el hemisferio sur. La Eclíptica llega a su punto más bajo en el día y más alto durante la noche. (Ocurre entre el 20 y el 23 de Junio).
- SOLSTICIO DE DICIEMBRE: La Tierra muestra al Sol el Trópico de Capricornio, latitud 23,44° Sur. Es la noche más corta y el día más largo del año, en el hemisferio sur; la Eclíptica llega a su punto más bajo en la noche y más alto durante el día. (Ocurre entre el 20 y el 23 de Diciembre).
- EQUINOCCIOS DE MARZO Y SEPTIEMBRE: La Tierra muestra al Sol el Ecuador, latitud 0°. El día tiene la misma duración que la noche en ambos hemisferios; la Eclíptica tiene la misma altura en el día y en la noche. (Ocurre entre el 20 y el 23 del mes).