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El Radar de la Cassini
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LAGOS DE METANO LÍQUIDO EN TITÁN
Utilizando el radar de la Cassini, científicos observaron la superficie de Titán, el satélite de Saturno con atmósfera y cubierto permanentemente por la niebla.
(4 Enero 2007 - NASA/Agencias - CA) Fue comprobada la predicción sobre la existencia de lagos de metano líquido en Titán, la luna de Saturno, realizada hace más de 20 años. Esto no había sido posible de confirmar debido a la densa niebla de aerosoles que cumbre permanentemente su superficie, hasta el sobrevuelo de la nave Cassini realizado el 22 de Julio del 2006.
La sonda pasó a 1 906 km (1 184 millas) de altura sobre el enorme satélite, el segundo en tamaño del Sistema Solar después de Ganímedes en Júpiter, apuntando hacia la superficie su radar, obteniendo imágenes que muestran evidencias convincentes sobre la existencia de grandes cuerpos líquidos en su superficie.
Imagen: Imagen de Titán que aparece en la portada de Nature, muestra lo que vió la Cassini adaptado al ojo humano. La intensidad de los colores falsos de los lagos (el radar no muestra colores sino diversas intensidades de brillos) es proporcional a los niveles de brillos obtenidos por el radar. Estos colores no serían los que vería el ojo humano. No es así con los colores de la superficie, que están tomados de los colores obserbados por la sonda europea Huyggens de la ESA, que descendió en Titán.
Los lagos, más oscuros que los alrededores, se resaltan al colorear las regiones de menor brillo en azul. Las zonas de mayor brillo están coloreadas en marrón claro, que es el color visto por la sonda Huyggens.
La baja reflectividad al radar de los posibles lagos indica una superficie lisa que contrasta con el terreno que las rodea, lo que sugiere que están compuestas de líquido o hielo.
El radar de la sonda ha detectado igualmente, según los científicos, unas líneas sinuosas que se dirigen hacia los lagos, y que presentan toda la apariencia de cursos fluviales. Algunos parecen ocupar depresiones circulares similares a los lagos de los cráteres o a las calderas volcánicas de la Tierra.
La combinación de las pruebas radiométricas y las características morfológicas de las manchas observadas, así como su localización en diversas depresiones topográficas, llevaron a los investigadores a la conclusión de que son lagos de metano, y algunos tal vez de etano.
La imagen de radar del 22 de Julio, 2006, está centrada en los 80 grados norte, 35 grados Oeste y tiene unos 140 kilómetros de ancho. Los detalles menores tienen un tamaño de unos 500 metros.
Las zonas brillantes que aparecen dentro de los lagos pueden ser pequeñas islas que asoman en la superficie y no “icebergs” flotantes ya que la mayoría de los materiales no flotaría en los hidrocarbonos líquidos.
La observación de lagos en el hemisferio norte de Titán, que actualmente pasa por su invierno, son la mayor evidencia que Titán tiene un ciclo hidrológico activo, aunque con metano en lugar de agua. En este ciclo, los lagos se llenan con la lluvia de metano que cae en una superficie saturada con este hidrocarbono líquido.
El grupo que probó la existencia de estos lagos, es dirigido por la profesora Ellen Stofan, del instituto Proxemy Research de Rectortown (Virginia, EE.UU.).
Titán mantiene su eje de rotación inclinado en 26 grados respecto al eje de la eclíptica, en forma semejante al eje de la Tierra, con una inclinación de 23,44 grados. Esto genera, al igual que en nuestro planeta estaciones diferenciadas durante la órbita de 29 años de Saturno alrededor del Sol, con procesos de evaporación y condensación similares a los del agua en la Tierra. Los lagos del hemisferio en invierno deben crecer alimentados por una permanente lluvia de metano, mientras los lagos del hemisferio en verano encogen o se secan completamente.
Se comprobó la existencia de más de 75 grandes lagos de metano, y posiblemente etano, de entre 3 y 70 kilómetros en el hemisferio norte de Titán, por encima de los 70 grados de latitud, concentrados alrededor del polo norte del satélite.
Titán es el único satélite del sistema solar con una atmósfera densa, similar a la que podría haber existido en la su etapa de formación de la Tierra, compuesta por metano y nitrógeno. Pero allí termina el parecido ya que por la distancia al Sol de Titán, 8,5 veces más lejos del Sol que la Tierra, su temperatura superficial llega a los 179 grados Celcius bajo cero (medida en el lugar que la sonda Huyggens tocó su superficie).