El año 46 aC Julio César, impuso el calendario que usamos hasta hoy día (corregido levemente en 1582 por el Papa Gregorio XIII). El calendario juliano tenía 365,25 días (365 días y 6 horas), regularmente era de 365 días y al cabo de 4 años al mes de Febrero se sumaba un cuarto día, después del sexto día del mes. De allí del nombre de bisiesto, es decir cada cuatro años Febrero tenía dos días sextos.
Como el año solar tiene en realidad 365,2422 días, (365 días, 5 horas, 48 minutos y 46,08 segundos), la diferencia de 11,232 minutos se iría sumando con el pasar del tiempo y al cabo de 128,2 años de aplicación, el año se habría adelantado en un día con respecto a los solsticios y equinoccios, es decir el equinoccio vernal del hemisferio norte, en lugar de caer el 21 de Marzo caería el día 20. Luego de 1.289 años la diferencia ya sería de 10 días.
Recién en 1582, el Papa Gregorio XIII ordenó la corrección del error, quitando 11 días al calendario, para acompasarlo con las estaciones. Ese año al 4 de octubre siguió el 15 de Octubre. Para que el año pudiera coincidir por largo tiempo con las estaciones, se suprimieron algunos años bisiestos: los años centenarios que no son divisibles por 400, como 1700, 1800, 1900, 2100. ¿Se habrá cambiado el día extra de los años bisiestos del seis al 29 en esta misma oportunidad?
Equivocadamente se ha llamado al calendario actual como Calendario Gregoriano, la verdad es que con ello se comete una grave injusticia al verdadero creador de nuestro calendario: El Cónsul Julio César. Lo realizado en tiempos del Papa Gregorio XIII fue una reforma al calendario juliano, pero en escencia se mantuvo en su forma original.
Más sobre el año romano.
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