Michael Griffin, administrador de la NASA, lo anunció a fines de agosto del 2005: "Lo que Estados Unidos saca de un sólido programa de exploración espacial tripulado es la posibilidad de expandir los principios y valores de la filosofía y la cultura occidental con el movimiento migratorio inevitable de la humanidad en el sistema solar y más allá". Estados Unidos "tiene la obligación de explorar otros mundos y contribuir a forjar el destino de nuestro planeta para los próximos siglos",sentenció.
En la ocasión Griffin anunció un proyecto de 104.000 millones de dólares para enviar astronautas estadounidenses a la Luna en 2018.
Este sorprendente giro político, que cuestiona la política trazada por el exPresidente de Estados Unidos Ronald Reagan, mentor del actual Presidente Bush, tiene múltiples objetivos. En una era de presupuestos nacionales apretados, sacar dinero para la NASA resultaba cada vez más difícil, al darle nuevo vigor y metas estimulantes a esta agencia, el público apoyará los nuevos gastos, para ello debe terminar con sus limitados proyectos circunterrestres y retomar su misión de conquista espacial.
Esto tiene consecuencias nacionales e internacionales para EEUU,
reflejando su deseo de mostrarse como un líder científico mundial y -a largo plazo- de ser el primero en enviar gente a otros planetas, principalmente a Marte.
David Akin, director del Laboratorio de Sistemas Espaciales de la Universidad de Maryland, piensa que la medida también corresponde a la necesidad que tiene Estados Unidos de estimular la imaginación de su juventud y reencausarla hacia las vocaciones científicas, de modo de terminar con el déficit de formación de ingenieros y científicos.
En 2004 salieron solo 30.000 ingenieros de las universidades estadounidenses, mientras que Europa produjo el doble y desde China -y probablemente India también - salieron 500.000, dijo Akin.
En los años 60, en la época de la misión Apolo a la Luna, Estados Unidos tenía un gran número de estudiantes de matemáticas, ciencias y tecnología. En cambio, "hoy formamos sobre todo abogados y empresarios",agregó. "Ese no es el tipo de gente que va a generar la próxima fuente importante de ingresos para la sociedad estadounidense", explicó Akin, que participó en el programa de transbordadores.
Agrega Akin que "Más allá del prestigio nacional u otras motivaciones, pienso que la exploración espacial es buena para la especie humana", afirmó. Los recursos terrestres no van a durar eternamente debido al crecimiento demográfico, por lo que la exploración del sistema solar y otros sistemas más lejanos "permitirá sobrellevar en el futuro las limitaciones de vivir en un sólo planeta", dijo. "Y esto no es ciencia ficción, sino una proyección con sentido común" que va "en el interés de las generaciones futuras", explicó Akin.
La Casa Blanca seguramente añora además, la popularidad internacional que tuvo el Proyecto Apolo.
La NASA afirma, parafraseando al Presidente JF Kennedy, "Que antes de la próxima década los astronautas estadounidenses volverán a explorar la superficie de la Luna". Agregando que esta vez se quedarán, construirán refugios y pavimentarán el camino para eventuales viajes a Marte y más allá y "esta vez no será el disparo a la Luna de sus abuelos".
El viaje comenzaría pronto, partiendo con el desarrollo de una nueva nave espacial, basada en lo mejor de la tecnología de las misiones Apolo y de los trasbordadores espaciales. El próximo vehículo de la NASA será económico, confiable, versatil y seguro.
La nave se ha denominado Vehículo de Exploración Tripulado (CEV por Crew Exploration Vehicle) y ya se han recibido los primeros diseños. Su principal objetivo es de ser capaz de transportar cuatro astronautas hacia y desde la Luna, llevar a hasta seis tripulantes a Marte y transportar tripulaciones y suministros a la Estación Espacial Internacional.
La nave tendrá hasta el aspecto de las cápsulas Apolo pero será tres veces más grande.
Según el Jefe de la NASA:
TRASBORDADOR Y ESTACION ESPACIAL FUERON ERRORES
(30 Sept. 2005 Spacedaily.com - CA) En una entrevista dada a Traci Watson, del periódico USA TODAY el martes pasado, el jefe de la NASA Michael Griffin afirmó que el programa de los Trasbordadores Espaciales y la Estación Espacial Internacional (EEI), esto es practicamente todo el programa espacial de Estados Unidos fueron errores.
Sus palabras han causado conmoción y desazón en el mundo espacial, generando dudas sobre si verdaderamente los trasbordadores volverán a volar y que los compromisos asumidos por EEUU con la EEI serán cumplidos.
Hablando con el equipo editorial de USA TODAY, Griffin dijo que la NASA perdió su camino en los 70s, tras el fin de las misiojnes Apolo a la Luna, cuando se decidió por el desarrollo del trasbordador y la estación orbital, ambos destinados sólo a volar en la órbita terrestre.
"Actualmente es aceptado que este no fue el rumbo correcto", dijo Griffin. "Estamos tratando de cambiar el rumbo haciendo el menor daño posible".
El trasbordador ha costado las vidas de 14 astronautas desde su primer viaje en 1982. Roger Pielke Jr., un experto espacial de la Universidad de Colorado, estima que la NASA ha gastado unos $150 mil millones de dólares en el programa, desde su incepción en 1971. Elk costo total de la estación, para cuando se termine el año 2010 o posteriormente será superior a los $100 mil millones, con el gasto compartido con otras naciones.
Griffin afirmó que sólo ahora el programa espacial de Estados Unidos ha tomado el rumbo correcto. La demana pasada anunció que la NASA enviarían astronautas de regreso a la Luna el año 2018 en una nave que se parecerá mucho a las cápsulas Apolo.
El objetivo de regresar a la Luna fue dado por el Presidente Bush el año pasado, antes que Griffin tomara el puesto de mandamás de la
NASA. Bush afirmó también que el trasbordador pasará a retiro en el 2010.
Griffin, un ingeniero aeronáutico espacial de gran preparación y experiencia, expresa la opinión de muchos críticos de la EEI. Frente al Senado afirmó que el trasbordador está lleno de fallas y que la estación espacial "no vale la pena el esfuerzo, el riesgo y las dificultades de volar humanos en el espacio".
Cuando fue consultado sobre si el trasbordador fue un error, Griffin afirmó: "Mi opinión es que lo fue. ... Fue un diseño extremadamente agresivo, en el límite de lo posible". Sobre la estación espacial dijo, "Si la decisión hubiera sido mía, no estaríamos construyendo la estación espacial que estamos construyendo en la órbita en que la estamos construyendo".
NUEVA CARRERA A LA LUNA: CHINA VS ESTADOS UNIDOS
(20 Julio, 2004 - Mercurio Calama/CA) La infinita quietud de la Luna se rompió hace 35 años, cuando una nave de acero y aluminio alunizó en medio de una nube de polvo. Eran las 10:56 (hora de Chile) del 20 de Julio de 1969, cuando Neil Armstrong, enfundado en su traje presurizado puso su pie en la Luna. Para llegar allí, él y sus compañeros habían recorrido 384.000 kilómetros, equivalentes a dar 9 veces la vuelta a nuestro planeta, y aun tenían que regresar a donde partieron.
Entre 1868 y 1972, nueve naves terrícolas y veinticinco hombres exploraron la Luna desde su órbita y superficie, en una colosal aventura que mantuvo al mundo fascinado. Sin embargo, después que Eugene Cernan, el comandante de la Apolo 17, se encaramó a su nave para regresar a la Tierra, en Diciembre de 1972, nadie volvió allí.
Hoy, durante la celebración del 35 aniversario de la hazaña de la Apolo 11, el comentario en los círculos aeroespaciales es si vale la pena tomarse en serio la nueva carrera a la Luna.
La competencia es, esta vez, entre Estados Unidos y un nuevo antagonista: China. Es sabido que los chinos son fervientes antiyanquis, a pesar que su economía y estándar de vida mejora gracias a las inversiones estadounidenses. Tienen razones, y como en China la mayoría no cree en la llegada de los norteamericanos a la Luna, la considerarían una meta todavía por alcanzar.
Aunque la tecnología espacial china va decenas de años más atrás que la de rusos y estadounidenses, es eficiente para llegar a la Luna, y pueden acortar distancias gracias a la tecnología occidental que les llega a las manos. Tienen la ventaja de que podrían hacerlo a un costo menor de lo que le significaría a Estados Unidos. Con los salarios fijados por el Estado, las diferencias de salario entre un ingeniero chino y uno norteamericano son siderales.
Programa Chang, es el nombre del proyecto chino, lleva el nombre de una legendaria diosa que llegó a la Luna. Poco después de la puesta en órbita de Yang Liwei, su primer ‘takionauta’, en Octubre del año pasado, el viceadministrador de la Administración Nacional del Espacio de China, Sun Laiyan, anunció que llegarán con un satélite a la Luna el 2007 y que para el 2020 una nave robot china descenderá allí para regresar con muestras de su suelo.
Se calcula que para el 2025, los chinos estarán en condiciones de repetir la hazaña de Neil Armstrong. Sun afirmó que la Luna será una plataforma desde la cual poder ir más allá.
La reacción norteamericana no demoró, ante la alarmante posibilidad que en un futuro cercano tripulantes chinos encuentren una Luna sin su presencia, la NASA desempolvó un plan de contingencia que fue anunciado por el Presidente Bush en Enero pasado.
Bush, resaltó el hecho que "en los últimos 32 años, ningún ser humano ha puesto el pie en otro mundo o se ha alejado en el espacio más allá de 386 millas (617,6 kilómetros, la distancia que hay que recorrer para viajar entre Calama y Arica)", y agregó: "Es el momento que América de los pasos siguientes".
El plan estadounidense contempla una nueva misión tripulada a la Luna para el 2015, a un costo de unos 550 mil millones de dólares La duda entre los especialistas es si esto podrá ir más allá de promesas anunciadas en un año electoral, especialmente cuando Bush se comprometió apenas con mil millones, dejando a futuros presidentes la tarea de encontrar el resto del dinero.
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